Para pagar la deuda hacen falta US$ 15.000 millones

Por ISMAEL BERMÚDEZ

Todas las medidas apuntan a frenar la salida de divisas para conseguir esa cifra.

El Banco Central fijó un nuevo requisito -tener una cuenta bancaria local en moneda extranjera- para poder extraer efectivo de un cajero automático en el exterior con la tarjeta de débito. Con esta nueva medida el Gobierno busca cerrar una de las tantas vías que aún subsisten para comprar divisas sin pasar por la restricción de la AFIP.

A partir del 3 de abril, cuando entrará en vigencia esta resolución, habrá que tener ya las divisas en la cuenta bancaria antes de retirar los dólares, euros u otra moneda del cajero automático en el exterior, lo que supone que se compraron con el visto bueno de la AFIP.

En cambio, siguen permitidas las compras generales que se hagan en comercios en el exterior con tarjeta de débito sobre una cuenta en pesos. Pero se descuenta que, si subsiste el agujero cambiario, podría ser el próximo blanco a controlar.

Estas restricciones comenzaron hace tiempo con el freno las importaciones por la caída de las reservas del BCRA. Aún así no pudieron evitar que hacia fin del año pasado se agotaran las llamadas “reservas de libre disponibilidad”, a las que el Gobierno echaba mano para cancelar los vencimientos de la deuda pública con organismos financieros y acreedores privados.

Por eso después de las elecciones presidenciales se acentuaron las restricciones. Y seguramente habrá nuevas medidas porque las reservas del Central siguen sin levantar vuelo ya que los pagos que se están haciendo casi igualan las nuevas adquisiciones del BCRA.

Los argumentos y objetivos de estas medidas son:

1.

Pagar la deuda.

Este año el Gobierno tiene que pagar los intereses y vencimientos de deuda – suman U$S 15.000 millones , sin incluir los eventuales pagos al Club de París. Y sin tomar en cuenta los vencimientos con los organismos públicos, como la ANSeS o el propio BCRA, que el Gobierno automaticamente refinancia.

2.

Sin reservas.

Hasta ahora, esos pagos se fueron haciendo con las reservas del Banco Central que excedían los pesos en circulación y los depositados en las cuentas bancarias. Esas llamadas reservas de “libre disponibilidad” se fueron agotando porque se achicó el saldo de divisas que proviene del comercio exterior (en parte por las fuertes compras de energía y combustibles), hubo una fuerte fuga de dólares “al colchón” o al exterior y también porque las empresas con fuertes ganancias giraron utilidades y dividendos a sus casas matrices en el exterior.

3.

Restricciones a granel.

Ante este estado de cosas, y tras las elecciones, el Gobierno adoptó un conjunto de medidas para cerrar el grifo de la salida de dólares . Así para comprar moneda extranjera pasó a ser un requisito pedir la autorización a la AFIP . Para importar, previamente el importador debe presentar una declaración jurada de lo que va a traer del exterior. Si esa declaración es aprobada por los organismos oficiales, queda autorizada la importación y luego el pago de esa compra. Lo mismo deben hacer quienes contratan servicios con el exterior, o tienen que pagar derechos de autor o regalías. Simultáneamente, se pusieron trabas para el giro de utilidades al exterior. Con todas esas medidas, el Gobierno logró parar la caída de las reservas – llegaron a perforar los U$S 47.000 millones- pero aún así no levantaron vuelo por los pagos que paralelamente tuvo que realizar.

4.

Más deuda.

Aunque se pagan con reservas, no por eso la deuda pública disminuye. Esto es así porque el Gobierno toma prestadas esas reservas del BCRA con el compromiso de devolverlas . Así, no hay en realidad un “desendeudamiento” sino un cambio de acreedor. El Gobierno cancela la deuda con un organismo financiero o un acreedor privado y asume una deuda con el BCRA. Para el Gobierno eso es una ventaja porque en el futuro si no puede afrontar la deuda, le permite renegociarla con un acreedor que es un organismo oficial. El peligro es que el BCRA tiene menos reservas y más deuda del Gobierno, asume un riesgo si el Estado tiene problemas de pago. Todo eso p uede alimentar expectativas sobre una mayor depreciación del peso .

5.

Carta Orgánica.

En este contexto, se inscribe la decisión de reformar la carta orgánica del BCRA. Aunque se proclame que el objetivo es ampliar el crédito interno y pesificar la economía, el punto central del proyecto es “generar” dólares excedentes por el simple mecanismo de establecer que el Directorio del BCRA será quien determinará el nivel “óptimo” de reservas. Y todo lo que supere este nivel- dice el proyecto – puede ser tomado por el Gobierno para cancelar todo tipo de deuda externa. Todo esto se corona con la autorización para aumentar los “adelantos transitorios” del BCRA al Tesoro, incrementando el financiamiento al creciente déficit fiscal oficial.

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