Cómo lidiar con un colega problemático en la oficina

Por DENNIS NISHI

La última vez que Allison Russo, una técnica de farmacia de Pensilvania, le pidió ayuda a su colega, recibió como respuesta gritos. Y no era la primera vez.

“No estoy segura por qué actúa de esa forma. En lugar de ir al baño a llorar, como había hecho varias veces, Russo se defendió. “Cuando le respondí con firmeza, pareció dar un paso atrás, como si de repente se hubiera dado cuenta de que se había pasado de la raya”, recuerda.

Nada puede hacerle valorar más un buen compañero de trabajo que tener que lidiar con uno malo. Las malas actitudes y la incompetencia pueden arruinar la moral de un departamento y manchar la reputación profesional. Por eso los expertos dicen que es importante actuar rápido, pero tiene que determinar si usted también está contribuyendo al ignorar cuestiones de desempeño solucionables.

“Al no responder a un comportamiento o una comunicación inapropiada, usted está reforzando ese comportamiento. De hecho, le está diciendo a esa persona que está bien comunicarse con usted de esa manera. Debería abordar problemas a medida que ocurren”, aconseja Beth Sears, presidenta de la firma de consultoría Workplace Communication.

[coworker]Dennis Nishi

Una mala actitud también puede surgir de la ignorancia. Un estudio de la Universidad de Cornell publicado en 1999 halló que los empleados de bajo desempeño suelen desconocer sus propios defectos y a menudo sobreestiman sus destrezas. Tampoco entienden por qué uno no está satisfecho con su trabajo, por lo que toman las críticas como ataques personales.

Usted puede ofrecer ayuda a un colega para que mejore tareas específicas o sugiera que ambos tomen clases para refrescar sus habilidades. También puede renegociar las cargas de trabajo para que la distribución favorezca los puntos fuertes del empleado problemático, dice Dave Logan, profesor de liderazgo y gestión de la Escuela de Negocios Marshall, de la Universidad del Sur de California.

Es posible que termine asumiendo más tareas, pero el esfuerzo extra podría salvar su reputación y luego podría servir como carta de presentación para ascensos o entrevistas laborales. Sopese los costos potenciales de involucrar a su jefe o al departamento de recursos humanos, advierte Logan. Trate de resolver el problema con la persona.

Sea discreto y no ventile sus quejas durante reuniones o con otros colegas. Hablar mal del desempeño de un empleado podría perjudicar su relación con otros compañeros de trabajo.

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